Se
considera discapacitado a toda persona que tiene reconocida legalmente una
discapacidad igual o superior al 33%. Las tasas de paro que soporta este sector
son más altas de lo habitual.
Los
prejuicios sociales, la falta de información de los empresarios sobre los
trabajos que pueden desarrollar estas personas y la dificultad de acceso a
causa de las barreras arquitectónicas son algunas de las trabas que tienen los
discapacitados para encontrar empleo.
Para mejorar la situación,
el Gobierno ofrece ayudas a las empresas que contraten a trabajadores
discapacitados de forma estable. Podrán beneficiarse de estos planes siempre
que mantengan a esos empleados en plantilla por un periodo mínimo de tres
años.
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